martes, 13 de enero de 2009

2.1 Ética y TIC. Lectura de Inneraty.

Respecto a: Innerarity, D. (2008). Cuidado con los valores. Diario El país. Algunos comentarios:

Todo tiempo pasado fue mejor…

Es una creencia persistente en cada generación, cada una de ellas está convencida que sus experiencias y aportaciones son mayores a las de las nuevas generaciones, y claro está, también opinan que sus defectos son menores a los de las que les siguen.

Innerarity comenta que tras la lucha de la sociedad y sus dirigentes contra la supuesta pérdida de tradiciones y lo que de ella se deriva se escuda una política débil; tras la bandera de que el pasado siempre fue mejor, el presente se presenta como incertidumbre; de ahí que para garantizar la democracia, los valores deben ser resguardados. Así, si la cultura es débil, hay que apuntalarla mediante la defensa de los valores.

¿El pasado también fue mejor en la educación?
Ahora, al trasladar este pensamiento a la tendencia que tienen muchos políticos, directivos, profesores e incluso alumnos, a que lo primero en llamarles la atención cuando se les presentan proyectos educativos basados en TIC, son los “Peligros”, las “dificultades” y las “desventajas” que encierran.

Algunos factores que influyen en este pensamiento de lo que Innerarity llama “huída de la complejidad”, desde nuestra perspectiva, pueden ser:

  • Ignorancia respecto al potencial y usos.
  • Incapacidad de adaptación.
  • Desgano frente a nuevas opciones.
  • Miedo al compromiso, a la responsabilidad a la capacitación constante.
  • Miedo a la pérdida de un estatus en el aula, en la sociedad.
  • Temor a no aprender a usar los medios.

Es común escuchar entre directivos que no tiene caso introducir TIC en la escuela pues no existe la infraestructura, los recurso económicos, la capacitación, etc.

También entre maestros suele escucharse que algunas herramientas tecnológicas impiden el trabajo cercano con los alumnos, la interacción, la cercanía.

Entre alumnos (sobre todo de posgrado) es común escuchar, por ejemplo en el caso de la educación a distancia que “seguro aprenderían más si el curso fuera presencial”, “¿qué pasa con el contacto humano’”, “los jóvenes ya no conviven”.

Todo esto como si todas las clases presenciales fueran excelentes y provechosas (la verdad); como si todos los profesores fueran siempre cercanos a sus alumnos (¿se saben todos los nombres, aunque por supuesto eso tampoco es garantía); como si todos los integrantes de un grupo en clase se conocieran y convivieran siempre, como si todos los jóvenes en el pasado en la educación tradicional, presencial y cara a cara hubieran sido siempre excelentes académicamente hablando, además de extrovertidos, solidarios y felices.

En realidad muchas de estas expresiones negativas responden a creencias, valores y circunstancias personales que hacen a las personas sentirse cómodas en una u otra situación de aprendizaje, que no es que estén bien ni mal estas percepciones, pero que no pueden ser absolutas.

Existen alumnos y maestros que prefieren la enseñanza tradicional tanto en el modelo pedagógico, como en el uso de tecnología; por el contrario hay personas que su única posibilidad de capacitación es con apoyo de las TIC, para las que no existe otra opción, y las que bajo, es verdad, otra dinámica, realizan sus estudios.

Un caso:
Como profesores de un curso de Documentación técnica de un grupo de la maestría en Educación de la UNID sede Acapulco, dimos seguimiento al trabajo del grupo, integrado por unos 7 alumnos. Con el pasar de las semanas los fuimos conociendo y enterándonos de la situación de varios de ellos: se trataba de profesores rurales en comunidades indígenas, donde incluso se habla otras lenguas diferentes al español; debían hacer viajes de entre 3 y 4 horas para llegar a la sede cada fin de semana a clase, debían viajar una o 2 horas al pueblo donde hubiera un café internet para entrar a la plataforma y realizar sus actividades.
Para ellos el apoyo de la plataforma tecnológica, si bien en principio podría resultarles difícil de manejar, después fue una oportunidad de capacitación, de intercambio de experiencias y de conocer otras opciones de enseñanza y de aprendizaje. Muchas de las experiencias que recopilaron les servirían para su noble labor, las TIC incluso les apoyarían para proyectos de enseñanza de sus alumnos, como el caso de la elaboración de un diccionario bilingüe, con imágenes, audio, etc.

Consideramos que muchos de estos temores o ideas de rechazo hacia las TIC, pueden ser contrapesados con una estrategia de acercamiento a todos los sectores implicados, a propuestas de capacitación y de adecuados usos en correspondencia con los fines y recursos disponibles, que realmente tengan como fin el beneficio del proceso enseñanza-aprendizaje y no que solo se logre obstaculizarlo con burocracia o con decisiones políticas.
Para este planteamiento, sobre todo donde más se necesita de la educación, los valores propios de la comunidad deben respetarse, pero se puede salir adelante sin herirlos, primero se requiere de la disposición que genere las vías, la voluntad de hacerlo, no el dinero, no la infraestructura, no la política.

xxx

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