lunes, 2 de febrero de 2009

3.3. La red frente a la jerarquía: un nuevo enfoque organizativo-estructural.

¿Cómo aprendemos y cómo aprenderemos?

¿Cómo aprendemos y cómo aprenderemos, según Warschauer. Qué novedades presenta en relación con las propuestas de Bartolomé y Salinas?

Si bien, en los Estados Unidos, según datos correspondientes al año 2005 se ha logrado una relación de una computadora para cada casi cuatro estudiantes, en otros países el número de computadoras es alarmantemente bajo en relación con el número de alumnos. Lo anterior evidencia una clara disparidad entre diversas naciones en torno al uso de las tecnologías de la información y la comunicación en el ámbito escolar, lo que puede sintetizarse como inequidad educativa.

Pese a que la tecnología no transforma por si misma la educación ni el proceso de enseñanza-aprendizaje, es indiscutible que forma parte sustancial de la modernización educativa en cualquiera de sus niveles. En un importante período de tiempo, la educación se ha desarrollado en un entorno “letrado” basado en libros y textos. Pese a que las actuales tendencias en educación se orientan a plataformas virtuales de aprendizaje, el papel de los textos sigue siendo de vital importancia, prueba de ello es la conformación de importantes bibliotecas digitales que además de resguardar una vasta cantidad de textos especializados, ofrecen a los usuarios una rica colección de artículos de vanguardia en diversas áreas de conocimiento.

Aunque se hable de que nos encontramos inmersos en una sociedad “post-tipográfica” y que quienes no posean conocimientos para el manejo de medios computacionales, específicamente Internet, se calificados como “analfabetas funcionales”, con base en la propuesta de Warschauer pueden considerarse las siguientes reflexiones:


  • Para planear un ambiente educativo basado en tecnologías de la información y la comunicación, no es suficiente disponer de los equipos y dispositivos físicos. Deben considerarse además factores sociales, económicos y, asimismo, culturales como un marco de referencia obligado.
  • En un sistema educativo basado en tecnologías de la información y la comunicación, se hace necesaria la “alfabetización multimedia”, es decir, capacitar a los estudiantes en el uso y aprovechamiento de diversos recursos multimedia.
  • Un proceso de “alfabetización multimedia”, debe contribuir a desarrollar en el estudiante las habilidades para evaluar críticamente la información y sus fuentes.
  • Para poder desarrollar las habilidades de evaluación crítica de contenidos y fuentes, en un proceso de “alfabetización multimedia”, el estudiante debe poseer previamente una base de conocimientos que le permitan entender, aprovechar y aplicar la información que obtiene a través de las tecnologías de la información y la comunicación.
  • La base de conocimientos previos que debe poseer el estudiante se construye en el contexto de la “alfabetización tradicional”.
  • La lectura y la escritura, así como las matemáticas, conforman los cimientos de la “alfabetización tradicional”.
  • A través de un adecuada “alfabetización tradicional” y con base en un adecuado diseño instruccional, puede llevarse a cabo el proceso de “alfabetización multimedia” que permita al estudiante el correcto aprovechamiento de las tecnologías de la información y la comunicación

Desde nuestro punto de vista, las aportaciones de Warschauer con respecto a Bartolomé y Salinas son:

  • La reivindicación de la “alfabetización tradicional” en la sociedad de la información y del conocimiento.
  • El establecimiento de una base de conocimientos previos no en TIC, como un requisito indispensable para el alumno pueda entender, aprovechar y aplicar la información que obtiene a través de las tecnologías de la información y la comunicación.
  • La articulación estratégica entre “alfabetización tradicional” y “alfabetización multimedia” como elemento fundamental en el contexto de la educación a distancia.

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